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Ius Canonicum - Derecho Canónico - Congresos y simposios

“Consentimiento matrimonial e inmadurez afectiva” es el título del VI Simposio Internacional del Instituto Martín de Azpilcueta que se ha celebrado del 3 al 5 de noviembre de 2004 en Pamplona organizado por la Universidad de Navarra

“Es un momento adecuado para reflexionar sobre el hecho de que la madurez es punto de llegada, no de partida: en el terreno de la madurez, siempre estamos todos ‘en números rojos’, al menos en algún aspecto”, señaló el Prof. Juan Ignacio Bañares, presidente del Simposio. El Congreso ha contado con personalidades como el Cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, que intervino en la sesión de clausura disertando sobre “la función del juez en las causas matrimoniales”; y Mons. Antonio Stankiewicz, Decano del Tribunal de la Rota Romana. Las sesiones tuvieron lugar en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra. A esta VI edición asistieron más de ciento cincuenta profesionales y especialistas de diversos países.

El profesor Bañares comentó que se ha elegido este tema porque “es de gran interés establecer los confines entre el derecho de la persona al matrimonio y la capacidad para emitir el consentimiento matrimonial, es decir, para comprometerse de modo permanente como marido y mujer. No se puede sostener –continuó- que todo el mundo tiene derecho inderogable al matrimonio y a la vez afirmar que la mayoría de los matrimonios ya contraidos sean nulos porque los contrayentes eran incapaces en el momento de casarse. Existe un grado mínimo de capacidad suficiente en todas las personas normales. Es preciso afinar al discernir los supuestos excepcionales de verdadera incapacidad. Distinto es que sea siempre necesario mejorar la formación de los novios, para que sepan a qué se comprometen y sean conscientes de que es lógico que existan dificultades en el cumplimiento de su empeño”.

Al señalar otro rasgo de interés del Simposio el profesor Bañares destacó “su carácter interdisciplinar, con la participación de juristas -canonistas y civilistas-, miembros de tribunales, psiquiatras y psicólogos, profesores de universidad, etc. Además, el método escogido para el desarrollo del Congreso implica abundante diálogo”.

Intervención del Cardenal Grocholewski

El cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, defendió en su intervención el matrimonio como contrato exclusivo entre un hombre y una mujer, y afirma que “Dios ha dotado a la naturaleza de leyes sabias, dirigidas al bien de la humanidad.” El purpurado clausuró el VI Simposio Internacional del Instituto Martín de Azpilcueta de la Universidad de Navarra, que reunió esta semana a más de 200 profesionales y especialistas de diversos países.

“No se pueden violar las leyes de Dios sin graves riesgos. La naturaleza humana es elocuente en cuanto a la complementariedad de los sexos, la tendencia del matrimonio a la generación, etc.”, declaró hoy el cardenal Zenon Grocholewski. “No comprendo que no se vea el interés público de reconocer y proteger la institución matrimonial. Si esto se entiende, no es posible encontrar fundamento alguno para asimilar las uniones de homosexuales al matrimonio: ni siquiera hay analogía”, añadió.

Sobre la postura reiterada de la Iglesia, matizó: “Con esto no quiero decir que todos los que experimentan una inclinación homosexual sean personalmente culpables, sino que la conducta homosexual es ‘objetivamente desordenada’, como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica. Del mismo modo que sería inaceptable aprobar este tipo de relaciones, lo sería toda injusta discriminación de las personas homosexuales”.

Educación: protagonismo de los padres frente a la Iglesia y el Estado

En cuanto a la educación y la enseñanza de la religión, Mons. Grocholewski apuntó al protagonismo de los padres. De la Iglesia y el Estado señaló que “su papel es subsidiario, pero necesario. Si el Estado o la Iglesia se apropiasen el papel principal o no diesen debido apoyo violarían gravemente el derecho de los padres y de los hijos. Respetar el derecho de los padres implica apoyar eficazmente su decisión cuando consideran importante una adecuada educación religiosa para sus hijos, que ellos solos no les pueden dar”.

Destacó además la relevancia del pontificado de Juan Pablo II. “El Papa demuestra un extraordinario empeño en servir a la Iglesia y a la humanidad. Se da por entero. Pienso que ha hecho a la Iglesia más joven, más optimista y más valiente. Se distingue por su inmenso afán de anunciar a Cristo y luchar a favor del hombre, de todo hombre y en todo el mundo. Me gustaría que ese afán fuera contagioso”.

Ruptura familiar y educación de los hijos

Según el catedrático Salvador Cervera, profesor de la Universidad de Navarra, “cuando se produce la separación o el divorcio y la familia se convierte en monoparental, ser el único progenitor que tiene la custodia o convive con los hijos crea problemas familiares: aislamiento social y soledad del progenitor, dificultades en nuevas relaciones y celos de los hijos, requerimiento por parte de los pequeños de la continua presencia física del progenitor, hijos que se valen por sí mismos y asumen gran parte de las responsabilidades domésticas, hijos que se sienten diferentes de otros niños, crisis y cambios causados por la introducción de un nuevo compañero o pareja, etc.”. Así lo aseguró hoy Salvador Cervera, catedrático de Psiquiatría, en el VI Simposio Internacional “Consentimiento matrimonial e inmadurez afectiva”.

El doctor Cervera consideró que “especialmente si la familia está encabezada por la figura materna, alguno de los aspectos estresantes añadidos comprenden la sobrecarga de tareas, la inestabilidad económica, el aislamiento social y la soledad y la necesidad de pasar tiempo fuera”.

Comunicación y habilidad para resolver diferencias

El especialista explicó que “aunque las últimas estadísticas señalan cifras preocupantes, siempre ha habido rupturas matrimoniales. Se deben a factores personales, de relación, socio-ambientales y a las formas de vida. Toda relación conyugal es un proceso con unos elementos que lo forman (biológicos, afectivos, racionales y de relación), unas fases del proceso (enamoramiento, noviazgo, consentimiento y conyugalidad) y una integración de dichos elementos (dimensión afectiva y dimensión relacional). Si falla alguno de los componentes, el proceso puede quebrarse y surgir dificultades. Un tema central del matrimonio es el engranaje de las necesidades individuales con las necesidades de relación. Si no se establece este acoplamiento, la respuesta puede ser disfuncional”.

Sobre la convivencia matrimonial dijo que “es normal que surjan dificultades. Es necesario que en la convivencia exista flexibilidad en el actuar, una respuesta adecuada y adaptada ante las dificultades, un sistema de creencias compartidas y una unidad de relación con un cuidado y apoyo mutuo. Es importante lograr comunicación, habilidad para resolver diferencias personales, personalidades armónicamente establecidas, expectativas realistas y acuerdo sobre valores religiosos”, según el profesor Cervera.

“El padre y la madre tienen unos roles dentro de la familia distintos, complementarios y necesarios. Estos roles están presentes en los matrimonios -personas de distinto sexo- y no existen en las uniones de personas de un mismo sexo”.

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