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Carta apostólica
en forma de «motu proprio»

del Sumo Pontífice
Francisco

“Vos estis lux mundi”

«Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte» (Mt 5,14). Nuestro Señor Jesucristo llama a todos los fieles a ser un ejemplo luminoso de virtud, integridad y santidad. De hecho, todos estamos llamados a dar testimonio concreto de la fe en Cristo en nuestra vida y, en particular, en nuestra relación con el prójimo.

Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles. Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia, de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia. Esto sólo será posible con la gracia del Espíritu Santo derramado en los corazones, porque debemos tener siempre presentes las palabras de Jesús: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Aunque ya se ha hecho mucho, debemos seguir aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza.

El delito canónico de abuso de potestadEl can. 1389 § 1 habla de abuso de potestad por un acto doloso, mientras que el § 2 se refiere a la negligencia, lo cual presupone una imprudencia, o con terminología jurídica, un acto culposo. En ambos casos tiene como presupuesto la provisión de un oficio en la Iglesia o ministerio. El ministerio se refiere al ejercicio del orden sagrado, mientras que la provisión de un oficio supone un marco jurídico (un conjunto de obligaciones y de derechos o deberes) por parte del que ejerce el oficio. El delito se comete por el abuso en el ejercicio del oficio, a diferencia del delito de usurpación (cf. cáns. 1378-1384) que tiene como presupuesto el ejercicio de un oficio o función para el que el sujeto no ha sido provisto canónicamente.

Hay que añadir un matiz a esta introducción, y es que en el can. 1389 § 2, el que habla del abuso culposo de potestad, incluye expresamente a los que han recibido un encargo, lo cual es más amplio que oficio, pero en todo caso se refiere a alguien que ejerce una función legítimamente, no alguien que simula una función. Un ejemplo de encargo sin oficio sería el portero de una iglesia o convento, que normalmente no supone un oficio con colación canónica sino un encargo (e incluso muchas veces se encomienda a voluntarios), en el cual puede haber abusos, como cobrar entrada sin saberlo el rector de la iglesia o los superiores del convento, o la discriminación a personas.

El Papa FranciscoA diez años de la promulgación de la Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus, sobre la institución de Ordinariatos personales para anglicanos que entran en la plena comunión con la Iglesia católica de Benedicto XVI, el Santo Padre Francisco aprueba la versión revisada de las normas complementarias.

La Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus, promulgada el 4 de noviembre de 2009 por el Papa Benedicto XVI, presenta una ley destinada a establecer Ordinariatos personales para aquellos fieles anglicanos “que deseen entrar en plena comunión corporativa con la Iglesia Católica”.

Publicado un documento de la Comisión Teológica Internacional sobre la doctrina de la Iglesia de libertad religiosaCon la aprobación del Papa Francisco, ha sido publicado este 26 de abril, un nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional (CTI), titulado Libertad religiosa para el bien de todos. Enfoque teológico de los desafíos contemporáneos. El texto de 37 páginas propone, en primer lugar, una actualización razonada de la recepción de la Declaración Conciliar Dignitatis humanae (1965) sobre la libertad religiosa, "aprobada en un contexto histórico significativamente diferente del actual".

En las sociedades secularizadas de hoy –observa el documento– "las diferentes formas de comunidad religiosa siguen siendo percibidas socialmente como factores relevantes de intermediación entre los individuos y el Estado". Frente a ello, "la radicalización religiosa actual, denominada 'fundamentalismo' (...) no parece ser un mero regreso más 'observador' a la religiosidad tradicional", sino que "se caracteriza a menudo por una reacción específica a la concepción liberal del Estado moderno, debido a su relativismo ético y a su indiferencia hacia la religión".

Carta Apostólica
en forma de “Motu proprio”

del Sumo Pontífice
Francisco

“Communis vita”
con la cual se modifican
algunas normas del Código de Derecho Canónico

La vida en comunidad es un elemento esencial de la vida religiosa y los religiosos deben vivir en su casa religiosa observando la vida común y no pueden ausentarse sin el permiso del propio Superior. La experiencia de los últimos años, sin embargo, ha demostrado que se producen situaciones relacionadas con ausencias ilegítimas de la casa religiosa, durante las cuales los religiosos se sustraen de la potestad legítima del Superior y, en ocasiones, no se pueden rastrear.

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