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Ius Canonicum - Derecho Canónico - Otras estructuras jurídicas

Gran alegría ha causado entre la comunidad católica y anglicana la reciente decisión del Papa de erigir un Ordinariato para los fieles anglicanos que desean entrar en plena comunión con el sucesor de San Pedro. En efecto, según han declarado en una nota conjunta monseñor Vincent Gerard Nichols, arzobispo de Westminster y Primado católico de Inglaterra y Gales, y el doctor Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana, esta constitución apostólica “es un ulterior reconocimiento de las coincidencias en la fe, la doctrina y la espiritualidad entre la Iglesia católica y la tradición anglicana”.

Desde hace varios años existe en el seno de la Comunión Anglicana fuertes discrepancias por los derroteros que está tomando la Iglesia Anglicana. Las principales controversias han sido la ordenación de mujeres, el reconocimiento de la práctica homosexual y la bendición a los divorciados que se casan.

La Comunión Anglicana Tradicional

En 1976 la Iglesia Episcopaliana (denominación que adoptan los anglicanos en Estados Unidos) aceptan la ordenación de mujeres. Ya desde ese momento se producen disensiones en la Iglesia Episcopaliana que se concretaron en el Congreso de San Luis, reunidos en esa ciudad norteamericana en 1977. Fruto del Congreso fue la llamada Afirmación de San Luis, en la que se expresaba su determinación de "seguir en la fe católica, el orden apostólico, la adoración ortodoxa y el testimonio evangélico de la iglesia anglicana tradicional, haciendo todas las cosas necesarias para la continuación de la misma". Desde ese momento se puede decir que actúan con bastante autonomía y de hecho se ponen en contacto con otros grupos de anglicanos con las mismas preocupaciones en el resto del mundo.

Bandera de la Orden de Malta. Encomienda de Cizur Menor (España)Hubo sacerdotes y fieles anglicanos que dieron un paso más y pidieron la admisión en la Iglesia Católica. Juan Pablo II aprobó en 1980 una Provisión Pastoral, por la cual se contemplarían individualmente -nunca colectivamente- los casos de sacerdotes episcopalianos que deseaban abrazar el catolicismo. También autorizaba la constitución de parroquias personales que podrían mantener los usos anglicanos (Anglican Use parishes) en la liturgia. No constituían una jurisdicción nueva pues dependían de las diócesis católicas ya existentes.

En 1991 algunos fieles anglicanos constituyeron la Comunión Anglicana Tradicional, que resulta un grupo de Iglesias que se consideran anglicanas aunque se declaran independientes de la autoridad del Arzobispo de Canterbury y de la Comunión Anglicana. Desde 2002 John Hepworth, arzobispo de la Iglesia Católica Anglicana de Australia, es su Primado. La Comunión Anglicana Tradicional está en conversaciones oficialmente con la Iglesia Católica desde 2007.

Mientras tanto, en el seno de la Comunión Anglicana las disensiones continuaban. En 1988 la Conferencia de Lambeth aprobó la ordenación sacerdotal de mujeres. Aunque desde 1976 los anglicanos de Estados Unidos las efectuaban, hasta este momento no era doctrina común en la Comunión Anglicana.

La Iglesia Católica reaccionó con suma prudencia. Desde el punto de vista doctrinal Juan Pablo II aprobó el 22 de mayo de 1994 la Carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis, por la cual se declara doctrina definitiva que la ordenación sacerdotal está reservada a los varones. Y desde el punto de vista organizativo, en noviembre de 1993, pocos días después de que el Sínodo de la Iglesia de Inglaterra aprobara la ordenación de las primeras mujeres, se aprobó el criterio de que las conversiones de fieles anglicanos al catolicismo serían individuales, no colectivas, y que en el caso de los pastores se les ordenaría sacerdotes católicos uno a uno, si lo solicitaban, con la dispensa del celibato sacerdotal a los que ya estaban casados.

Las primeras ordenaciones de mujeres efectuadas en Inglaterra el 12 de marzo de 1994 fueron objeto de fuertes controversias, fruto de las cuales decenas de sacerdotes se convirtieron al catolicismo. En 2002 se calculaba que 239 sacerdotes anglicanos se habían convertido al catolicismo. Uno de ellos era un personaje tan prominente como Leonard Graham, que había sido Obispo de Londres y fue recibido en la Iglesia Católica el 6 de abril de 1994 después de 30 años como Obispo anglicano.

No terminaron sin embargo las controversias en el seno de la Comunión Anglicana. El 2 de noviembre de 2003 Gene Robinson fue ordenado Obispo de la diócesis de New Hampshire. Robinson era homosexual declarado y activo que vivía con un hombre. Uno de los momentos más agrios se vivieron en diciembre de aquel año cuando una diócesis episcopaliana (denominación de los anglicanos en Estados Unidos) solicitó en bloque al Vaticano pasar a la Iglesia Católica. Incluso hubo hasta diez provincias anglicanas que rompieron sus lazos de comunión con la Iglesia Episcopaliana en Estados Unidos.

Pero aún debían aumentar las tensiones en el seno de la Comunión Anglicana. Desde 1989 la Iglesia Episcopaliana decidió ordenar a mujeres como obispos. Al igual que ocurrió con la ordenación sacerdotal de mujeres las tensiones no trascendieron al resto de las Iglesias anglicanas. Sin embargo en 2006 una mujer obispo fue elegida líder de los episcopalianos en Estados Unidos. Esta vez fue tan cercana la posibilidad del cisma que la Iglesia Episcopaliana decidió suspender las ordenaciones de mujeres obispo y de hombres homosexuales.

El 4 de julio de 2008 la Iglesia de Inglaterra decidió permitir a las mujeres el acceso al episcopado. La decisión fue particularmente inoportuna porque para finales de ese mismo mes estaba convocada la Conferencia de Lambeth que reúne cada diez años a algunos de los obispos anglicanos que lideran esa confesión. Como reacción, 280 obispos anglicanos rechazaron participar en la Conferencia y desarrollaron, casi a la par, una cumbre que defendía los postulados tradicionales de la enseñanza bíblica.

Las amenazas para la unidad continúan. Actualmente varias provincias anglicanas aprueban la bendición de parejas homosexuales, aunque la Iglesia de Inglaterra no la autoriza. Sin embargo no es fácil predecir el futuro de esta importante cuestión.

El Ordinariato para los fieles anglicanos que entran en la Iglesia Católica

Como se ha dicho en 1991 se constituyó la Comunión Anglicana Tradicional que no está en comunión con las provincias anglicanas. En octubre de 2007 dirigieron una carta al Vaticano pidiendo el inicio de negociaciones para el establecimiento de la comunión con la Sede de Roma.

Después de dos años de estudio, la respuesta de la Santa Sede ha sido la aprobación de los ordinariatos personales para anglicanos que entran en la Iglesia Católica.

A la espera de conocer la Constitución Apostólica que el Papa ha promulgado, por los datos que la Santa Sede ha comunicado se puede decir que el objetivo de esta decisión es preservar el rico patrimonio litúrgico y espiritual del anglicanismo. Su estructura será similar a la de los Ordinariatos militares. En algunos medios se ha anunciado que serían similares a las prelaturas personales, con especial referencia al Opus Dei. Aunque sin el texto de la Constitución Apostólica no es posible sacar conclusiones definitivas, no parece que sea válida esta conclusión puesto que la Santa Sede los asemeja más bien a los Ordinariatos militares, como ha quedado indicado.

Desde el punto de vista disciplinar habrá diferencias con las demás estructuras católicas occidentales, puesto que se permitirán sacerdotes casados. Eso sí, a la cabeza de los Ordinariatos deberá haber un sacerdote u obispo célibe, siguiendo en esto la tradición de la Iglesia Católica.

Presumiblemente las parroquias de uso anglicano de Estados Unidos se integrarán en el Ordinariato que se constituya en ese país.

Ya se ve que estos ordinariatos tendrán una tradición litúrgica y espiritual propia y además normas disciplinares distintas, además de una cierta organización común a todos ellos. Por lo tanto surge una pregunta interesante: ¿se ha creado un nuevo rito en la Iglesia Católica?

Si damos una respuesta afirmativa, estaríamos en el primer nacimiento de un rito después de más de mil quinientos años.

En efecto, para el siglo VI estaban consolidados los ritos católicos con estructura organizativa autónoma y con tradiciones litúrgicas y espirituales propias de cada uno de ellos. Además del rito romano había cinco ritos orientales más el rito hispano visigodo y el ambrosiano en Milán. En Oriente los ritos tenían una estructura organizativa sólida alrededor del Partriarca y los Sínodos. Lamentablemente la unidad de la Iglesia se fracturó a lo largo de los siglos. Seguramente la ruptura más dolorosa ocurrió en 1054 cuando el Patriarca de Constantinopla rompió la comunión con el Papa. En el Concilio de Trento solo participaron Obispos de rito latino.

Esta situación cambió en 1595 al firmarse la Unión de Brest, por la cual un importante grupo de fieles ucranianos rompieron su dependencia del Patriarca de Constantinopla y se unieron a Roma, formando la actualmente floreciente Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Desde ese momento la Iglesia Católica volvía a ser oriental. A este grupo siguieron otros. En la actualidad la Iglesia Católica está formada por 22 Iglesias Orientales autónomas que responden a cinco tradiciones litúrgicas.

Lo que es novedad es que en el seno de la Iglesia occidental haya un grupo eclesial con cierta autonomía interna y tradiciones litúrgicas propias. Pienso que es demasiado pronto para decir que se trata de un nuevo rito, pero sí se puede decir que se han puesto los fundamentos. El tiempo será el que decida si los Ordinariatos fructifican en un nuevo rito. En este caso, la novedad también sería lo que ya ha quedado indicado, que nace un rito. En el caso de las uniones anteriores no nacían ritos nuevos, sino que se incorporaban a la Iglesia Católica fieles de un rito preexistente.

Fruto del ecumenismo

En su nota conjunta publicada a la vez que el anuncio de la Santa Sede, monseñor Vincent Gerard Nichols y el doctor Rowan Williams destacan que esta decisión pontificia es consecuencia del diálogo ecuménico mantenido entre los anglicanos y los católicos en los últimos cuarenta años.

En efecto, se puede decir que este es el primer fruto tangible y duradero del diálogo ecuménico que se inició con el Concilio Vaticano II. Alguien ha dicho que el ecumenismo es un diálogo de gestos. Y ciertamente hasta ahora los frutos que ofrecía el diálogo ecuménico no pasaban de los gestos de afecto y comprensión entre las partes. Se consideró un gran paso la declaración conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial sobre la justificación que se publicó en 1999. Parece claro que este paso tiene mayor importancia, puesto que por vez primera desde hace siglos un grupo cristiano se incorpora a la Iglesia Católica.

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